Objetivo y ámbito de aplicación del Proyecto de Ley
El Proyecto de Ley 002 de 2025 tiene como objetivo principal implementar procedimientos y tratamientos penales diferenciados para diversos actores vinculados a la violencia armada y el crimen organizado en Colombia. Se dirige principalmente al ámbito social y de seguridad, buscando consolidar la paz total, fortalecer el orden público y garantizar la seguridad ciudadana.
El proyecto se encuentra en etapa de radicación para su estudio y trámite legislativo en el Congreso de la República. Los siguientes pasos incluyen discusión en comisiones especializadas, debates en plenarias y eventual votación. La normativa propuesta responde a la necesidad de actualizar y complementar el marco jurídico actual, en particular la Ley 2272 de 2022, conocida como Ley de Paz Total.
Contexto y problemáticas abordadas
Colombia enfrenta desde hace décadas un conflicto armado interno complejo y la presencia de estructuras criminales de alto impacto que afectan la estabilidad social y la seguridad ciudadana. Los procesos previos de justicia transicional, como la Ley 975 de 2005 (Justicia y Paz) y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), han mostrado avances pero también limitaciones frente a la persistencia y mutación de violencias armadas.
El proyecto surge en un contexto de búsqueda de soluciones integrales que permitan no solo la desmovilización de actores armados, sino también su sometimiento efectivo a la justicia, la entrega de bienes ilícitos, la contribución a la verdad, la reparación de las víctimas y la garantía de no repetición. Además, incorpora un enfoque de seguridad humana que prioriza la vida y la dignidad, superando modelos exclusivos de uso de la fuerza.
Contenido clave del Proyecto de Ley
La iniciativa legal está compuesta por 54 artículos organizados en ocho capítulos, que abordan desde disposiciones generales hasta mecanismos específicos para distintos actores y situaciones.
Entre los elementos centrales destacan:
- Diferenciación de actores armados: Se establecen categorías claras para grupos armados organizados al margen de la ley (GAOML) con fines políticos, grupos armados organizados (GAO) sin fines políticos y estructuras armadas organizadas de crimen de alto impacto (EAOCAI). Cada categoría tiene un régimen jurídico específico en materia penal.
- Tratamiento penal diferenciado: Para integrantes de GAOML y GAO que se desmovilicen o manifiesten voluntad de acogerse a este régimen, se establecen penas alternativas de privación de libertad ajustadas al grado de responsabilidad y participación, con un enfoque restaurativo y territorial.
- Acuerdos de sometimiento para EAOCAI, financiadores y colaboradores: Se prevé un procedimiento especial para desmantelar estas estructuras criminales, incluyendo entrega de bienes, colaboración eficaz, y participación en mecanismos de justicia restaurativa.
- Participación y derechos de las víctimas: El proyecto garantiza la calidad de intervinientes especiales para las víctimas, con derechos a la verdad, justicia, reparación colectiva y no repetición, incorporando un enfoque diferencial para grupos vulnerables.
- Tratamiento especial para conductas relacionadas con disturbios públicos y protesta social: Se contempla la aplicación del principio de oportunidad y penas reducidas para ciertos delitos cometidos en estos contextos, buscando un enfoque humanizado y pragmático.
- Administración y destinación de bienes: Se regulan los mecanismos para la identificación, entrega y administración de bienes vinculados a las organizaciones armadas, con destino exclusivo a la reparación colectiva y territorial de las víctimas, bajo la supervisión de entidades especializadas como la Unidad Administrativa Especial de Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV) y la Sociedad de Activos Especiales (SAE).
- Alistamiento institucional: Se establecen medidas para garantizar la disponibilidad y capacitación de jueces, fiscales y demás funcionarios, así como la articulación con mecanismos territoriales de planeación y reparación.
Impacto potencial y debates en torno al proyecto
Este proyecto representa un avance significativo en la regulación de la justicia transicional y el sometimiento a la justicia de estructuras criminales en Colombia. Su enfoque integral y diferenciado busca cerrar ciclos de violencia, garantizar derechos de las víctimas y promover la paz sostenible con justicia social y territorial.
Desde el punto de vista institucional, el Ministerio de Justicia y del Derecho y el Ministerio de Hacienda han señalado que la iniciativa no generará costos fiscales adicionales, ya que no implica nuevas partidas presupuestarias ni contratación de personal, sino una reasignación de recursos y ajustes operativos.
El proyecto ha recibido apoyo técnico de entidades como la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación y el Consejo Superior de Política Criminal, que han participado en espacios de diálogo y evaluación.
No obstante, el texto aún puede generar debates políticos y sociales en el Congreso y la sociedad civil, especialmente en aspectos relacionados con la proporcionalidad de las penas alternativas, la garantía plena de los derechos de las víctimas, y el equilibrio entre justicia y reparación. La regulación del tratamiento penal diferenciado para personas vinculadas a protestas sociales también es un tema sensible que requerirá análisis cuidadoso para evitar afectaciones a derechos fundamentales.
Comparación con legislaciones internacionales
El proyecto se alinea con estándares internacionales en justicia transicional, derechos humanos y derecho internacional humanitario, siguiendo prácticas observadas en procesos de paz y sometimiento a la justicia en otros países con conflictos armados internos. La incorporación de mecanismos de colaboración eficaz, justicia restaurativa y reparación colectiva refleja una tendencia global hacia modelos integrales que buscan la reconciliación y la no repetición.
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En conclusión, el Proyecto de Ley 002 de 2025 presenta una propuesta normativa robusta para enfrentar los desafíos asociados a la violencia armada y el crimen organizado en Colombia. Su avance en el trámite legislativo será determinante para definir el rumbo de las políticas de paz, justicia y seguridad en el país, manteniendo un equilibrio entre los derechos de las víctimas, garantías judiciales y la búsqueda de una paz duradera y sostenible para todos los colombianos.