Tribunal Superior de Barranquilla profiere sentencia condenatoria por prevaricato y concusión contra jueces de control de garantías
Proviene de: Sentencias
27 de mayo de 2026 21:52:41
Contexto y competencia del tribunal
La Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, en su calidad de instancia de primera instancia para juzgar a jueces municipales con funciones de control de garantías, conoció un proceso penal contra dos jueces de control de garantías y otros funcionarios judiciales, acusados de prevaricato por acción agravado, concusión, falsedad ideológica en documento público, constreñimiento para delinquir y concierto para delinquir agravado. La Fiscalía General de la Nación, a través de su delegado ante el Tribunal, formuló la acusación y presentó pruebas en juicio oral cuya culminación llevó a la dictación de sentencia.
Antecedentes fácticos y procesales
La investigación se originó en denuncias anónimas y se sustentó en interceptaciones legales, inspecciones judiciales y testimonios de funcionarios y abogados. Se estableció un esquema irregular en el Centro de Servicios Judiciales de Barranquilla, donde se direccionaban audiencias y se asignaban a jueces específicos para lograr decisiones favorables a determinados procesados. Esta manipulación se habría realizado con la colaboración de funcionarios encargados de la programación y reparto de audiencias, así como con abogados litigantes que mediaban en los procesos.
Los hechos específicos involucraron:
- La programación irregular y asignación de una audiencia de revocatoria de medida de aseguramiento, que benefició a un procesado vinculado a una organización criminal, en la que un juez distinto al competente asumió la diligencia, favoreciendo la solicitud de la defensa.
- La sustitución indebida de medidas de aseguramiento intramural por domiciliaria en procesos penales relacionados con tráfico de estupefacientes, sin que se acreditara la condición de enfermedad grave o de madre cabeza de familia, requisitos legales...
Este contenido fue escrito con la asistencia de JurIA, la inteligencia artificial de Avance Jurídico. Además, contó con la revisión del equipo jurídico y del editor.