Condiciones normativas y procedimentales para la transformación
La entidad supervisora competente aclaró que la transformación de una SA en SAS está regulada principalmente por la Ley 1258 de 2008. Según el artículo 31 de esta ley, cualquier sociedad puede transformarse en SAS siempre que lo decida la asamblea o junta de socios mediante la determinación unánime de los asociados titulares de la totalidad de las acciones suscritas. La decisión debe constar en un documento privado inscrito en el Registro Mercantil.
Este requisito de unanimidad es estricto y no admite excepciones. No basta con la aprobación por mayoría establecida en los estatutos sociales ni en el Código de Comercio. En caso de que alguno de los accionistas no esté de acuerdo, la transformación no podrá realizarse.
Razones del requisito de unanimidad
La exigencia de unanimidad responde a la naturaleza especial de la SAS, que otorga a sus accionistas una amplia autonomía para establecer reglas internas adaptadas a sus necesidades. La libertad dispositiva que caracteriza a esta figura societaria requiere que todos los socios expresen su consentimiento para la transformación, garantizando así que ningún accionista se vea incluido en la SAS sin su aprobación expresa.
Además, este requisito protege la estructura interna de la sociedad y evita que mediante otros mecanismos jurídicos, como fusiones o escisiones, se modifique el tipo societario sin consenso total.
Implicaciones prácticas y vigencia
Para las sociedades anónimas que deseen transformarse en SAS, es fundamental convocar a la totalidad de los accionistas para obtener su aprobación unánime. Esta transformación debe realizarse antes de la disolución de la sociedad y formalizarse mediante inscripción en el Registro Mercantil.
En caso de que existan accionistas fallecidos o ausentes, la sociedad debe realizar las diligencias pertinentes para subsanar estas situaciones antes de avanzar con la transformación.
La supervisora recuerda que las consultas en esta materia son de carácter consultivo y no comprometen las decisiones administrativas o jurisdiccionales en casos concretos, pero sirven para orientar el cumplimiento estricto de la normativa vigente.
En resumen, la transformación de una SA en SAS está condicionada a un consenso total entre los accionistas, requisito indispensable para cumplir con el marco legal y preservar la autonomía y estructura de la nueva sociedad. Por ello, las sociedades interesadas deben planificar cuidadosamente este proceso y asegurar la participación activa de todos los socios para evitar contratiempos legales y administrativos.Para continuar leyendo esta noticia y acceder a todas las funciones premium, adquiere uno de nuestros planes.
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